Información de interés

Grupo Zeta a través de nuestra terminal Zeta Gas del Pacífico, S.A. de C.V., preocupados por la ecología, implementamos diferentes programas de protección ambiental, mismos que son avalados por biólogos especialistas en la materia y que trabajan para la UNAM en temas medioambientales.

Competencia, Depredación y Conservación

Como se indicó anteriormente en la región la especie dominante es la golfina, la cual es por mucho la más abundante de las tres que llegan a la costas de Colima. Para que exista competencia entre las especies se requiere que haya niveles poblacionales similares entre ellas y, que además compartan el mismo nicho ecológico o que el sobrelapamiento de éste sea significativo a tal grado que exista un efecto directo o indirecto de un individuo de una población sobre otro individuo de otra población. Aun así, si los recursos por lo que podrían competir están disponibles y en abundancia, no habría entonces competencia.

No se considera que exista competencia en la zona entre las especies ya que las abundancias son dispares. Con respecto a las dos familias de muy baja ocurrencia en las playas de anidacion, la tortuga prieta y la laúd, se sabe que la primera por lo general desova en periodos previos a los que utiliza la laúd, por lo que esta separación temporal, su escasa presencia en la zona y las diferencias en la distancia la área intermareal a la que anidan estas especies  (prieta más alejada y laúd más cercana) disminuye cualquier probabilidad de competencia por los lugares de albergue de huevos.

Existe a lo largo del ciclo de vida de las tortugas marinas un alto riesgo de depredación tanto en el mar como en la playa. Las actividades en el campamento poco pueden hacer para evitar la depredación de los adultos en el mar por diversos organismos como el tiburón y el humano. Sin embargo en la costa protegida y el corral de incubación, se hace todo lo posible por disminuir el riesgo de la mortalidad por perros, coyotes, gaviotas, cangrejos y especialmente por humanos. El patrullaje constante durante las dos primeras temporadas ha sido efectivo en reducir al máximo el saqueo de nidos que como se mencionó anteriormente disminuyo considerablemente de la primera a la segunda temporada de protección. Cabe señalar que antes de que iniciara este programa este litoral no había sido cuidado por lo que muy seguramente el saqueo de nidos debió haber sido una actividad común.

El que en los primeros años se hayan preservado más de 240 nidos es un indicio que se va por buen camino. Adamás de incrementar el número de nacimientos, el patrullaje constante y trasparente de nidos al corral de protección e incubación, ha enviato el pillaje, por depredadores potenciales mencionados anteriormente.

El corral de incubación cuenta con mallas  para evitar la entrada de vertebrados e invertebrados que pudieran atacar los huevos y las crías. Así mismo, las tortugas que nacen son liberadas por la noche para evitar la insolación de las mismas o que éstas sean presa de cuatreros por ejemplo. Cuando son muchas las crías por liberar, éstas se esparcen en varios puntos de la playa para que al entrar al mar no se concentren en un solo punto y atraigan a los peces, quienes se alimentan de estas. Se considera que las acciones realizadas hasta el momento van asegurando en la medida de lo posible la protección y conservación de las poblaciones de tortugas marinas andadoras y sus nidos y crías, por lo menos en la etapa terrestre de su ciclo de vida.